EMBRUJO DE LA CIUDAD

 

 

 

¡Ciudad!, Un puente se tendió
Entre mi inquietud sentimental
Y el brillo de tus noches de cristal.
¡Ciudad!, Con qué ilusión extraña te busqué
Cayendo con mi fe, la rima de un cantar,
Ciudad, frente a un adiós,
En la estación del pueblo aquel
Que está mi viejo;
Y aquí, tu embrujamiento trajo a mí,
La dulce voz que ya recuerdo...
Después, después...
Clavaste en mi ilusión la pena cruel,
De un desencanto que al amor mató.
 
¿Por qué le di mi corazón feliz?
¿Por qué no quiso comprenderme más?
¿Por qué volvió a la luz fatal,
del mundo artificial
que luego fue embriaguez y fue locura?
 
Vendrá su voz para gritarme: ¡Amor!
Y aquí en mi voz, tal vez habrá un perdón,
Pero el dolor que me dejó,
Lo arrastraré sin salvación
Triste, por la ciudad...

 

Letra : Leopoldo Díaz Vélez

Música : Emilio Balcarce  (Emilio Juan Sitano)

                                                            

Grabado por Ángel Vargas con acompañamiento de orquesta.

 

 

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