EL ÚLTIMO GUAPO
(II)
(1931)
Fue testigo el barrio de audaces hazañas
Que le consagraron rey del compadraje,
Y las mozas lindas del garabitaje
Bordaron su fama de guapo y cantor.
En serias payadas su filosa faca,
Al rival ladino basureó con arte,
Y fue su cuchillo glorioso estandarte
Teñido en cien riñas de rojo color.
Taura que te consagraron
Los oscuros calabozos,
Donde ahogaste los sollozos
Que arrancó tu soledad,
Y en donde llegó tu amada
Con su boca hecha de raso
A endulzar tu amargo vaso
Que debías apurar.
El taura fue un resto, de matrero y gaucho
Que vivió su instinto rojo y primitivo,
Generoso y fuerte, valiente y altivo,
Con algo de poeta triste y soñador...
Y fue por las calles del viejo suburbio
Que pasó vencido, con un gesto fiero,
El último guapo que en los entreveros
Se sintió bandido, gaucho y peleador...
Pero no importa, la historia
Del sabalaje te cuenta,
Y el compadre que le sienta
A “media asta” se pondrá.
Y con esos labios rufleros
De las muchachas del barrio,
Como un réquiem funerario
Una oración temblará.
Letra y
música : Enrique Cadícamo (Domingo
Enrique Cadícamo)
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