EL ADIÓS

(1937)

 

 

En la tarde que en sombras se moría

Buenamente nos dimos el adiós,

Mi tristeza profunda no veías

Y al marcharte sonreíamos los dos.

Y la desolación, mirándote partir

Quebraba de emoción mi pobre voz,

El sueño más feliz moría en el adiós

Y el cielo para mí, se oscureció.

 

En vano el alma, con voz velada

Volcó en la noche la pena,

Sólo un silencio, profundo y grave

Lloraba en mi corazón.

 

Sobre el tiempo transcurrido

Vives siempre en mí,

Y esos campos que nos vieron

Juntos sonreír,

Me preguntan si el olvido

Me curó de ti.

Y entre los vientos

Se van mis quejas,

Muriendo en ecos, buscándote,

Mientras que, lejos

Otros brazos y otros besos

Te aprisionan y me dicen

Que ya nunca has de volver.

 

Cuando vuelva a lucir la primavera

Y los campos se pinten de color,

Otra vez el dolor y los recuerdos

De nostalgias llenarán mi corazón.

Las aves poblarán, de trinos el lugar

Y el cielo volcará su claridad.

Pero mi corazón en sombras vivirá

Y el ala del dolor te llamará.

 

En vano el alma con voz velada

Dirá a la luna su pena,

Y habrá un silencio profundo y grave

Llorando en mi corazón.

 

Letra : Virgilio San Clemente

Música : Maruja Pacheco Huergo  (María Esther Pacheco Huergo)

 

Grabado por Ignacio Corsini con guitarras. (03–02–1938)

Grabado por la orquesta de Osvaldo Pugliese con la voz de Jorge Maciel.

 

                       

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