EL CANTO ERRANTE
Tras el último silbido de un boyero rezagado
El silencio echó su poncho sobre toda la reunión,
El gauchaje, respetuoso, puso oído interesado
Apretándose al cariño de la llama del fogón.
Hasta el fuego, conmovido, suprimió el chisporroteo
Al amargo, es esa vuelta, le dio el “alto” el cebador,
Picó espuelas un punteado, vino al trote un bordoneo
Y cayó sobre las almas la canción del payador.
“Nunca hice rancho en poblao
Siempre rumbeé con los vientos,
Y nunca usó buenos tientos
P´acoyararme el amor.
No tiene frenos mi pingo
Me tira al campo el “pampero”,
Y paso junto al hornero bis
Con alas de picaflor”.
Y en el aire estas palabras se quedaron tremolando
Como símbolos postreros de la raza que se fue,
Viejos ojos revivieron sus andanzas, lagrimeando
Y en estribos de recuerdo la nostalgia puso el pie.
Cada gaucho ha sido un ave: canto y alas heredaron
Payadores fueron todos frente al chuso del dolor,
Payadores como dioses, que hasta patria improvisaron
Y hoy nos hablan del olvido con la voz de ese cantor.
Letra
: Francisco García Jiménez
Música
: José y Luis Servidio
(colaboración
enviada (letra) desde la ROU, por el amigo CésarElEmperador. 04-2018)
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