EL CRISTO DEL VENENO

(1967)

 

 

Arrepentido y lejos... hará muy poco tiempo

Llegué hasta una Capilla para cumplir con Dios...

Eran tantas mis culpas y tantos mis pecados,

Sin esperanza alguna que fueran perdonados

Que me quedé en la puerta rezando por los dos.

 

Tú estabas con tu ausencia... solícita... a mi lado

Estimulando todas mis ansias... mi temor,

Y entonces tuve fuerzas para entrar lentamente,

Y acercarme piadoso, lo mismo que otras gentes

A los pies venerados del Cristo Redentor!

 

Y al elevar mis ojos hacia el Cielo

Para pedir perdón por mis pecados,

Te miré ¡Cristo mío !... Y eras negro...

Crucificado igual que el adorado

Y también de espinas coronado.

 

Entonces fui quedando sin aliento

¡Qué triste, qué perdida tu mirada!

Igual que el Cristo aquel, estás sereno,

Y te llaman el Cristo del Veneno

Porque tienes la sangre envenenada.

 

En la leyenda cuentan que en un pueblito azteca

Los indios levantaron fervientes un altar,

Y sobre él colocaron tu Cruz tan imponente,

¡Augusta imagen tuya! Tabú de aquella gente

Y de otras de los pueblos cercanos al lugar...

 

Y sigue la leyenda diciendo que un profano

Sobre tus dedos puros, ponzoña colocó,

Y tú, compadecido, absorbiste el veneno,

Cuando viste que un indio de todo mal ajeno

Fue a besarte y entonces tomaste ese color.

 

Letra : José María Contursi

Música : Joaquín Mauricio Mora

 

 

(colaboración enviada (letra y grabación) por el amigo Alcide Perucca. 10-2015)

 

 

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