EL CANTAR DE AQUEL MALEVO

 

 

 

Con la frente cabizbaja, como en hondas reflexiones,

El malevo, tardo el paso, al cotorro se encamina,

Mascullando entre los dientes una mezcla de canciones

Que parecen maldiciones al espiante de una mina...

— ¡Yo la tuve como “raina”! — Con tristeza caturriaba

Y por ella yo me hice, un shusheta de decente,

Por creerla santa y buena que en mi alma la llevaba

Y el amor que le tenía, lo hizo mugre, la indecente...

 

El malevo llega triste, al bulín abandonado,

Como campo devastado por furioso vendaval,

Y contempla con el ansia de su ser emocionado

En un clavo mal colgado un vestido de percal...

Lo acaricia lentamente, con el alma atribulada,

¡Oh, mi amigo, también tiene su sufrir el arrabal!...

Y lo besa amargamente, con su pena más callada

De dos lágrimas que ruedan por los pliegues del percal.

 

¡Yo que siempre la llevaba como flor prendida al brazo

Con orgullo del que lleva un bagayo muy debute!...

¡Oh, jue perra! ¡Fue muy duro, muy terrible el esquinazo

De amurarme su cariño, por un rico farabute!...

Como vaina pa´ la faca, le era fiel a la minusa

Que llegó con sus amores achurarme el corazón,

Y la pena que me mata a mi vida espirajusa

Por la herida que ha dejado el puñal de su traición...

 

Mas de pronto cual si fuera, su sufrir un rudo ultraje

Al vestido lo descuelga y lo tira contra el suelo,

Y con rabia pisotea, de la ingrata aquellos trapos

Maldiciendo sus amores con horrible desconsuelo.

Hasta que la angustia ahoga, sus brutales sentimientos

Y el cariño hacia la mala sobrepónese al dolor,

Cae al suelo de rodillas y abrazándose al vestido

Con sus besos doloridos, pide a la ingrata, perdón.

 

Letra : Andrés González Pulido

Música : Rodolfo Sciammarella  (Rodolfo Pascual Sciammarella)

 

Grabado por la Sexteto de Carlos Di Sarli cantando el estribillo Santiago Devin. (sello RCA, 17-01-1930)

 

 

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