EL CACHORRO

 

 

 

Se enrostraron las culpas más odiosas

Cuando ella y él perdieron la cabeza,

Y con arrastre de mezquinas cosas

Un viento al rojo, recorrió la pieza.

Los que ayer se quisieron y se unieron

Como enemigos se miraban hoy,

“Debemos terminar” Los dos dijeron

Y él, decidido, murmuró: “Me voy...”

 

Recitado:

Dio un paso a la puerta con ciego rencor

Y la carga muerta de su corazón...

 

Pero en ese momento, se le enredó en las piernas

Un manojo de rulos, de carne y media lengua,

Se le enredó el cachorro, cerrando la salida

Con sus manitas sucias y su inocencia limpia.

Las manos del cachorro, lo ataban en el suelo

Como un lazo tirado, por Dios desde los cielos,

Y él se tapó los ojos y no dio un paso más

Ella lloró el sollozo y al fin debió llorar.

 

Ella y él, se miraron hondo y largo

Como en retorno de una ausencia extraña,

Como llamados por un grito amargo

Que les salía de la propia entraña.

Él, alzando al cachorro, nada dijo

Ella escondió en las manos, su dolor,

Y en los bracitos frágiles del hijo

Volvió a la vida, el moribundo amor.

 

Letra : Francisco García Jiménez

Música : Juan José Guichandut

 

Grabado por Alberto Marino con el acompañamiento de la orquesta de Osvaldo Manzi. (sello Odeón, 1953)

 

 

(letra obtenida de la grabación)

(colaboración enviada por el amigo Amado Lafuente. 02-2009)

 

 

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