EL HUÉRFANO   II

(arr. en vals)

 

 

Era una noche de ésas, lluviosa, oscura y fría

De huracanado viento, horrible de verdad,

En horas avanzadas, cuando a mi hogar volvía

Encontré a un pobre niño que en un portal dormía,

Era una noche de ésas, de recia tempestad.

 

De pronto estalla un trueno y al resplandor de un rayo

Que iluminó un momento aquella oscuridad,

Mis ojos observaron en ese breve lapso

El rostro de ese niño, tan blanco como un manto,

Aquel era el espectro de la mendicidad.

 

Lo desperté y entonces, el niño, sorprendido

Trataba de alejarse, pero yo le calmé,

Le pregunté la causa que allí lo había traído,

Y el niño me repuso, aun todo confundido:

“Me sorprendió la noche, donde me hallara usted”.

 

“Quién eres, dónde vives, dime, te has extraviado

La noche es tan horrible, no puede haberla peor”,

Me contestó llorando: “Soy un desamparado,

En fin, yo soy un paria al que ni nombre han dado

Y el mundo me conoce, por huérfano, señor”.

 

“Me albergo al pie de un árbol, lo mismo que en un sitio

Y vago por el mundo en alas del dolor,

Yo fui para mi madre la cruz del sacrificio,

La que en su amarga pena, me arrojó en un hospicio

Haciendo de mi vida, cadena de dolor”.

 

Hay madres que abandonan, sus hijos, ciegamente

Le niegan su cariño, destrozan su ilusión,

Hay madres que abandonan, su hogar, cobardemente,

Dejando hijos que lloran, por ella, amargamente,

Ésas se llaman madres... madres sin corazón.

 

Letra y música : (arreglos) José María Castro y César De Pardo

 

Grabado por Antonio Tormo con acompañamiento de guitarras.

Grabado por Alberto Castillo con acompañamiento de orquesta. (sin la 2º y 3º estrofas)

 

 

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