EL UNITARIO DE SAN
MIGUEL
(vals)
En la epopeya más romanescaDel año horrendo cuarenta aquel,Cuando Lavalle tomó su lanzaContra el odiado tirano cruel.Un noble gaucho de la parroquiaDe abanderado se fue con él,Y en los combates fue el más valiente,El unitario de San Miguel. Y allá en Suipacha, cerca de CuyoEn la ventana más colonial,Había una niña de ojos azulesComo un ensueño primaveral.Y entre el perfume de las mosquetas,La dulce diosma y del clavel,Ella escuchaba las tiernas cuitasDel unitario de San Miguel. Recitado:Adiós mi amada esperanzaDe payador unitario,Hoy mi afán de visionarioMe aleja de tu vergel.Cuando vuelva a Buenos AiresCon Juan Manuel abatido,Te haré con palmas un nidoAquí mismo, en San Miguel.
Volvió Lavalle con sus legionesAl patrio seno de la ciudad,Cruzan las calles los escuadronesAl son de marcha de libertad.Pero no vuelve el abanderadoNi en la bandera se ve el laurel,Cayó en Cerrito, gloriosamenteEl unitario de San Miguel. Y ahora las diosmas de las ventanasDe la casita tan colonial,Ya no perfuman más los suspirosDe la pareja sentimental.La hermosa niña de ojos azulesLlora su angustia junto al clavel,La heroica muerte de su troveroEl unitario de San Miguel. Recitado:Con lágrimas de congojasEn las noches unitarias,Cuando eleves tus plegariasPor la memoria de él;Por el trovero caídoPedile a Dios condolida,Que cauterice la heridaQue está abierta, en San Miguel.
Letra y
música : Manuel Martins
Grabado
por Agustín Magaldi con guitarras. (sello Brunswick entre 1929 – 1932)