EL LADRÓN
(milonga)
Rumbo a la comisaría, al criminal lo llevaban,Las cadenas le apretaban, porque aun se resistía,Toda la gente decía: “Ése no tiene perdón,es asesino y ladrón, su crimen no tiene nombre,hay que lincharlo, es un hombre sin alma ni corazón”. Iba la gente a lincharlo, por ladrón y sanguinario,Cuando llegó el comisario, diciendo: “¡No hay que tocarlo!,la ley debe castigarlo y no en mitad del camino”,“¡Señores!, Es un cretino, que muera la bestia humana”Gritaba la caravana, que rodeaba al asesino. De pronto llegó un anciano, padre de aquel homicida,Diciendo: “¡Pronto!, ¡Enseguida!, Mátenlo por inhumano”,Y levantando las manos, mientras con asco se aparta,Por tu crimen que me espanta, con todo el odio le dijo:“¡No te conozco por hijo, que el primer rayo te parta!”. Detrás del padre llegaron, los hermanos y al momento,Sin pizca de sentimiento, al criminal insultaron,Diciéndole: “Por tu mal, por tus instintos villanos,ya no somos tus hermanos, maldito ser infernal”. Por sus hermanos maldito, por su padre desdeñado,El ladrón, acongojado, miraba a todos, contrito,De pronto sintióse un grito y alguien abriéndose pasoCon sentimiento no escaso, llega al comisario y dice: “Ya que el mundo lo maldice, yo quiero darle un abrazo”Y le dice el comisario, deteniéndola con fuerza:“Usted no tiene vergüenza, de abrazar a un sanguinario,su crimen patibulario, no tiene perdón, de fijo”,Y la pobre anciana dijo: “Pues yo le doy mi perdón,aunque asesino y ladrón, señor comisario, es mi hijo”.
Letra : Juan
Manuel Pombo
Música :
Alberto Cosentino