EL DERRUMBE

 

 

 

Débil sombra que apenas se perfila
En el bajo fondo de la ciudad,
Viendo esas calles que humedecen sus pupilas
De tan sólo recordar.
Ya los pibes conocen su figura
Y si un pucho les arroja al pasar,
Al recogerlo, le dicen sonrientes:
¡Gracias, viejo bacán!
 
En cuanto esas palabras suele oír
Los ojos del taita se iluminan,
Porque le traen del pasado
El recuerdo de sus minas.
Esas minas que él conquistaba
A fuerza de guapeza y coraje,
Entre todo este reaje,
De un tiempo mejor que ya pasó,
En que a las minas las llevaba
El más guapo y el más peleador.
 
Aunque ya han trascurrido muchos años
Por su mente suele ver desfilar,
Esas milongas en las que con sus cortes
Supo a todas dominar.
Y hoy contempla lleno de honda amargura
Que sus fuerzas extinguiéndose van,
Pero aun piernas responden inseguras
Cuando suena un gotán.
 
¡Triste recuerdo de la juventud!
Que se endulzan en las notas del tango,
Trayendo consuelo y descanso
A un ser lleno de inquietud.
A un ex hombre, sombra del pasado
Que contempla su vida marchita,
Y con angustia infinita
Ve su triste fin, pronto llegar,
Mientras toda la muchachada
Ríe del pobre viejo bacán...

 

Letra : Eduardo G. Ursini

Música : Atilio Di Baja

 

Grabado por Rosita Quiroga con el acompañamiento de guitarras.

 

 

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