EL SERAFÍN
De la mano de un pequeño, de unos diez años escasos,De tarde en tarde en mi barrio, llega el ciego del violín,Como musicalizando, el anuncio entre dos lucesDe la noche el pobrecito, que para él no tiene fin.En tanto que el arco vibra, apenas notas que cantanMás de un tango, el miserable de aquel amargo trajín,Al quedar justificada, la miseria de esos seresPuerta por puerta, la mano, va pasando el serafín. Una mueca que sus labios, quieren trocar en sonrisaDe notas que allí agonizan, una horrible maldición,Debe ser que eternamente, por estar su vista en calmaLloran los ojos del alma, la torturante visión;Para el pobre viejo ciego, para el ciego del violínVa repitiendo sus ruegos, débilmente el chiquitín. Pero, hoy junto a mi ventana, se ha parado el viejo ciegoAl asomarme a la puerta, el chico me empieza a hablar,Yo le pregunto si tiene, madrecita y más hermanos“No señor”, dice: “Solitos, vivimos con mi papá”.“Hermanitos nunca tuve y mi madre hace unos añosal quedar ciego papito, se fue y no volvió jamás”,Y en un rincón, ya dormido, viene a clavarme su garraLa historia del viejo ciego, la ha venido a despertar.
Letra :
Atilio Melgarejo
Música :
Aníbal Melgarejo
Grabado
por Agustín Magaldi con acompañamiento de guitarras.