EL BRONCE QUE SONRÍE
(poema)
Obedeciendo al llamado
De un viejo y sagrado rito,
Habitualmente visito
Al máximo consagrado;
Y Carlitos, bien plantado
Como tallado a cincel,
Luciendo un rojo clavel
Sobre su bronceado atuendo,
Me mira como diciendo:
¿Y qué querés? ¡Soy Gardel...!
Entonces,
Encantada por su hechizo,
Me revela un paraíso
De una belleza infinita.
De pronto, la más bonita
Acuarela de arrabal,
Rubrica el ceremonial
Cuando con tierno gorjeo,
Sobrevuela el Mausoleo
Devotamente un zorzal.
Su reverente ternura
Me deja como extasiado,
Frente al ídolo sagrado
Y su mágica figura.
Viendo que madre natura
Le pintó, como al pastel,
La sonrisa a flor de piel
Que desde el bronce me
sobra,
Siento que Dios, viendo su
obra
También se siente Gardel.
Letra : Mario Rojman
Música : ---
(colaboración enviada por el amigo
Luciano Londoño, desde Colombia. 06-2010)