APOLOGÍA DEL TANGO
(II)
(poema)
Tango de dulce expresiónTango malevo y compadre,Dejá que en tu honor me cuadreDominao por la emoción.Tango que abrís tentaciónCon tu rezongo porteño,Ese compás tan risueñoQue marcás en tu sentadaEs caricia y puñalada,Flor amarga y ensueño. Tango de triste gemidoHermano del malevaje...Cómo has cambiado de trajeMi viejo tango querido.Del arrabal has surgidoY al fin te llaman: “señor”,Tango brujo, engrupidor¿Qué virtud llevás contigoque hasta tu propio enemigote reclama en su dolor? Conozco tu primer huellaY te he visto en el suburbio,Cuando en la faz del disturbioComenzabas a hacer mella.Hoy ya nadie te atropellaPorque es lujoso tu tren,Y andás entre gente bien Metido en el extranjero,Pero sos arrabaleroPor más vuelta que te den. Por vos cayó pervertidaLa mujercita inocente,Y solloza amargamenteLa pobre madre querida.Por vos jugaron su vidaLos taitas del arrabal,Poniendo en juego el puñalEn más de un bailongo reo,Por disfrutar del trofeoDe bailarín magistral. Melancólico viajeroTango canyengue y glorioso,Mezcla de amor y sollozoY de dichas, mensajero.Tango lindo y callejeroTan mimado y compadrón,Sos queja de bandoneón,Remedio contra el esplín,Sos guitarra y sos violínZarandeando una emoción. No olvides tango queridoQue nunca supe ofenderte,Y que al llamarme la muerteMe despidas complacido.Tu funerario gemidoComo un toque de oración,Será la fiel bendiciónEn mi latido postrero,Orgullo de mi naciónViejo tango arrabalero.
Letra :
Francisco Brancatti