No batió ni: ¡Salute!. Como estaba cabreraHizo un lío de pilchas, secóse un lagrimón,Se miró al espejo, campaneó la catreraY tranqueando apurada los patios pasó.No la fue de serena, se le hacía que todosPalpitaban lo “fule” de su resolución,Cuando estuvo en la puerta dijo:“De todos modos, donde quiera que vaya estaré yo mejor”. Llegó el coso cansado del laburo y haciendoUn esfuerzo inaudito en un papel leyó:“Porque estoy hasta el tope de vivir padeciendo, me decido dejarte. Perdóname. Margó”.Fue tan seca la biaba que la mente turbadaComo herida de muerte al momento quedó,Reaccionó de repente: iba a ir a buscarlaMas como era canchero, al impulso lo ahogó. Ya ni cierra la puerta, tiene el pálpito “fulo”,Que a la larga o a la corta al bulín volverá,Él no ha dicho ni medio, pero con disimuloEn el patio comentan lo cambiado que está.Pero ella no vuelve y se extingue una vidaEn la tarde tranquila y bendecida de sol,Es la historia de siempre: una mina perdidaY una pobre esperanza conservada en alcohol. Letra : Celedonio Esteban FloresMúsica : Pacífico Víctor Lambertucci
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