ESMERALDA
El barrio aquel la bautizó
“Esmeralda”
Porque en el mar de sus
verdes ojazos,
Prendía la esperanza los chispazos
Cual faro de la ruta del
amor.
El capitán de una feroz
gavilla
Solo con el derecho del más
fuerte,
Prendió a Esmeralda de tal
suerte
Que a la infeliz rindió por
el terror.
Y cayó sobre la espalda, de
Esmeralda
La gran cruz, de todos los
honrados
Que esos ojos ya sin luz,
Que ayer nomás reían,
parecían
Alumbrar las rutas del
penar.
Mas, cruzóse en su sendero,
un trovero
De crear y el soñador,
iluso le compuso
Un madrigal, ella que ya lo
amaba
Y soñaba revivir, lo
condenó a morir.
Porque el dolor que sientes
del acecho
Hizo que aquel enjambre de
malvados,
Y el metejón su jefe, son
burlados
Juren matar al pobre
soñador.
Nadie sabrá lo que sufrió
Esmeralda
Cuando escuchó los gritos
de venganza,
Sus ojos mar, sus ojos de
esperanza
Oscureció la sombra del
dolor.
Ya se encuentra preparada,
la emboscada
Y al sonar, la campana
sonora, de la hora
De matar, allá una sombra
avanza
Y se lanza sin dudar, al
trágico lugar.
Un silbido que destroza, la
espantosa
Soledad, siete puñales
brillan y acuchillan
Sin piedad, los viles no
pensaban
Que acababan de matar, los
ojos verdemar.
Letra :
Alfredo Navarrine
Música :
Nicolás Marchese
Grabado
por Ignacio Corsini con acompañamiento de guitarras. (sello Odeón, 29-03-1927)
(letra
obtenida de la grabación)
(colaboración
enviada por el amigo Amado Lafuente. 11-2009)