BREVE RESEÑA
HISTÓRICA
Sus orígenes se remontan a los años 1860/65, en que una mezcla del “tanguillo español” con la “habanera” afronegrista, fue dando forma a una música exclusivamente bailable (la misma palabra “Tango” significa “lugar de baile”) y que hacia fines de siglo, adoptó algo de la inmigración italiana.
Uno de los pioneros, fue
Ángel Gregorio Villoldo, autor, entre otros de “El choclo” y
la letra de “La morocha”, de difusión universal y que
contribuyó a dar forma definitiva a esa música, que con el aporte
de músicos profesionales (que escribían música),
evolucionó a las formas en que hoy lo conocemos.
Al comienzo fue difundido por
guitarreros (payadores), luego se formaron tríos (guitarra,
violín y flauta); a fines de siglo se le acopló el
bandoneón (de origen alemán) y algo más tarde, Roberto Firpo introdujo el piano, eliminándose la flauta y
agregando un contrabajo.
Alfredo y Flora Gobbi lo llevaron a Europa a principios de siglo, a los que
siguieron otros, Eduardo Arolas por ejemplo, hasta la
gran difusión que le dio Carlos Gardel, que también filmó
películas y cortos.
También hicieron su aporte los “Sainetes”, piezas de teatro en las que se tocaban, bailaban y cantaban tangos, especialmente escritos para esas representaciones. El más famoso de los tangos fue “Mi noche triste”, letra escrita por Pascual Contursi (1917) sobre una música de Samuel Castriota (tenía por título “Lita”), porque a partir de éste, se inaugura la llamada “época del tango canción”, que hizo popular Gardel (y a Gardel) y a la que se sumaron Celedonio Esteban Flores, Enrique Santos Discépolo, Enrique Domingo Cadícamo, Juan Andrés Caruso, Homero Manzi, Homero Expósito y muchos otros letristas, siguiendo las huellas del mencionado Pascual Contursi, al que se lo bautizó “el padre del tango con letra”.
Aunque no fue sino hasta 1940 en
que los cantores de las orquestas comenzaron a interpretar toda la letra, pues
hasta ese momento sólo eran “estribillistas”.
Con la formación de
músicos estudiosos, fue enriqueciéndose esta música, con
el aporte de Pedro Mario Maffia, Pedro Láurenz, Francisco Canaro,
Carlos Di Sarli y otros, pero en especial un nombre
que se toma como hito, pues a partir de él, se renovaron, modificaron y
enriquecieron las concepciones musicales. Este nombre fue Julio De Caro y a
partir de su aparición, muchos fueron los que siguieron sus pasos
(Osvaldo Pugliese, Elvino Vardaro, Alfredo Gobbi (h.) ), en lo que se dio en llamar la “era decareana”.
En la década del ´30
surgieron grandes orquestas, que alternaban con los aún vigentes
sextetos (Osvaldo Fresedo, Carlos Di Sarli, Vardaro-Pugliese, Maffia-Láurenz). En el ´36, Juan D´Arienzo,
con su ritmo ágil y ligero, le dio un nuevo impulso y comenzaron a
formarse orquestas que desembocan en la década del cuarenta (la llamada
“época de oro”), y además la aparición de los
“binomios” (D´Agostino-Vargas, Troilo-Fiorentino) y grandes
orquestas (Miguel Caló, Horacio Salgán).
También fue en esta
época en que surgieron muchísimos tangos, porque sus autores y
compositores competían en calidad y muchos de ellos aún hoy
perduran.
Larga es la lista de nombres que
se deberían mencionar, por sus aportes a nuestra querida música,
pero ellos estarán en nuestra página, con su obra, aporte y
realizaciones. En nombre de todos, sólo haremos alusión, de un
excelente músico y compositor surgido de las filas de Aníbal Troilo y que es Ástor Piazzolla, quien con su concepción vanguardista, se
coincida o no con ella, generó la polémica entre la
“guardia vieja” y “guardia nueva” revitalizando el
tango, luego de un período de recesión en la década del
´60.
Así llegamos a nuestros
días, en que la tecnología nos permite comunicarnos y comunicar,
a todos aquellos a quienes gustan de ésta, la música más
linda del mundo, lo que humildemente podamos brindarle desde nuestra
página.