UNA PENA
Tengo en el alma una tristezaQue acaso ya no tenga cura,Una sangrante mordeduraDe mi primer amor;Y la añoranza de unos ojosLlenos de dulce brujería,Cuya mirada soñé míaEn un momento de ilusión. Déjenme solo, amigos míos,Para soñarla mejor,Para sufrir, con mi dolor,Para llorar con mi muerta ilusión,Para pensar en el perdón. Cuando le dije tembloroso: “Te amo,mi pobre vida es plenamente tuya”,Jamás pensé que la respuesta suyaPudiese ser un terminante: ¡No!,¡Cómo se tuerce el porvenir de un hombresi lo acompaña un desdichado amor! Fresquito ramo de hermosura y graciaPero mujer al fin, voluble y fría,Entre las flores, su coqueteríaDisimulaba el arma que me hirió;Ella marcó los rumbos de mi vida¿Qué puedo hacer, amigo, en mi dolor? Ir al encuentro del destinoAparentando complacencia,Sin ambiciones ni creenciasSin fe y sin ilusión;Con la añoranza de esos ojosLlenos de dulce brujería,Cuya mirada soñé míaEn un momento de candor. ¡Déjenme solo!, Amigos míos,Con mi pobre corazón.
Letra : Arturo Luis Albert
Música : Adolfo Rosquellas (Adolfo Leopoldo Rosquellas)
Grabado
por Carlos Gardel con guitarras. (sello Odeón Nº 18.075, 1923)
Grabado
por la orquesta de Francisco Lomuto con la voz de Miguel Montero.