TAMAR

 

 

 

Sellaron tu destino
Tu sino entre los hombres,
Poniéndote por nombre
Un nombre para el mal;
Y cuando se agotaron
Tus vetas de alegría,
Nació tu risa fría
Tan sombría, Tamar.
 
¿Por qué no comprendías?
Bebías y reías,
Y tan sólo sentías
Deseos de llorar;
Hermana de una pena
Que el bien no conociste,
Y que sólo tuviste
La noche por hogar.
 
¡Tamar!,
Tu risa, sin sonrisa y tu mirar,
Tal vez,
Hablaban de tu hastío de esperar.
Un tiempo de creer
De amar sin prisa,
Por eso, te aferrabas,
Al retoño de otro beso.
Tras eso,
Que besabas sin besar.
¡Tamar!,
Qué infierno de dolor y desengaño
Era tu daño, de ser Tamar.
 
Apenas si una cifra
Recuerda que exististe,
Pobre paloma triste
Quemada por el mal;
Pero yo sé que al irte
Entre tus manos juntas,
Un ramo de preguntas
Quedó sin contestar.

 

Letra : Oscar Núñez  (Oscar Florentino Núñez)

Música : Osvaldo Berlingieri  (Osvaldo David Bellinghieri)

 

Grabado por la orquesta de Aníbal Troilo con la voz de Roberto Goyeneche.

 

 

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