El sábado a la tarde, un sobre le entregaronAl capitán del cuadro, en el salón del club,Y aquel, rompiendo el sobre, leyó emocionadoUna cartita extraña, en una hoja azul. “Mañana ustedes juegan, el clásico partido,Mi vida yo daría, por verlo, estar allí,Gritar por mis colores, colores tan queridos,Pero eso es imposible, desde que estoy aquí.Desde hace mucho tiempo, dos años, más o menos,Me encuentro en una sala del hospital Muñiz,Escucho el campeonato y sabe, así me entero,De toda la gloriosa, campaña de mi “tim”.Quisiera, si es posible, que ustedes me regalaraEsa número cinco, con la que jugarán,Será el mejor remedio y sé que hasta mi madreDesde el azul del cielo, se lo agradecerá.Pregunte por Roberto, mi cama es la catorce,El lunes yo lo espero, no es cierto que vendrá”. La carta terminaba y un lagrimón rebeldeCorrió por la mejilla, del bravo centrohalf. Y ese domingo, en el estadio, la voz de Fioravanti...(breve relato de Fioravanti)
El lunes de mañana, el médico de guardia,Con extrañeza enorme, halló en la sala dos,Once hombres y un purrete, llorando, que abrazabaUna número cinco, contra su corazón.
Letra : Reinaldo Yiso (Reinaldo Ghiso)
Música : Orestes Cúfaro
Grabado
por la orquesta de Alfredo Gobbi con la voz de Jorge Maciel.
(letra
obtenida de la grabación)
A “Letras” A “Autor”
Menú
Principal