(c. 1900)
Yo tengo una bicicleta
Que costó 2.000 pesetas
Y que corre más que un tren.
Por la tarde, yo me monto
Y más ligero que un rayo,
Voy a lucir este cuerpo
Por Avenida de Mayo.
A Palermo muy temprano
Los domingos suelo ir,
Y se quedan embobados
Muchos ciclistas que hay por ahí.
Las bicicletas
Son muy bonitas
Y las montan en pelo,
Las señoritas;
Por cierto que hay
Mil discusiones,
Porque han de llevar faldas
O pantalones.
Los sombreros a la moda
Que ahora llevan las señoras
Son una barbaridad.
Tienen todos grandes cintas
Y luego la mar de lazos,
Con plumas de pavo arriba
Y plumas de pavo abajo.
Y al pobrete que en un teatro
Le toque detrás estar,
Si quiere ver las funciones
Una siestita se puede echar.
Porque hay sombreros
De algunas damas,
Con lechugas y coles,
Troncos y ramas.
Y con jilgueros,
Y con canarios,
Con palomas y loros
Y campanarios.
En la época presente
No hay nada tan “floresciente”
Como la electricidad.
El teléfono, el micrófono,
El tan sin rival fonógrafo,
El pampirulíntintófono,
Y el nuevo cinematógrafo.
El biógrafo, el caustígrafo,
El pajalacacaflunchincófono,
El chincatapunchincógrafo
Y la “asaúra” hecha de arroz.
Todos estos nombres
Y muchos más,
Tienen los aparatos
De electricidad,
Que han inventado
Desde hace poco,
Con idea que el mundo
Se vuelva loco.
Letra y
música : Ángel Villoldo (Ángel
Gregorio Villoldo Arroyo)