LA ALERGIA

(milonga)

 

 

Jamás me podré olvidar, cuando conocí a Rufina

Me declaré en una esquina, allá por La Paternal,

Qué día fenomenal, yo la invité a un copetín,

Y ella se dio tal festín de ajíes y salchichón...

Que le brotó el sarampión mezclado con alastrín.

 

La transformé en mi señora y la noche del casorio

Al estirarse el jolgorio, se fue acercando la hora,

Rufina, muy sobradora, me dijo bien despacito:

Llegó el momento, negrito, de estar muy solos los dos...

Y entre una lluvia de arroz, “que se besen” sonó el grito.

 

Llegando al flamante hogar se fue nublando mi mente

Atropellé de repente y ella aceptó, zalamera,

Pero qué cosa fulera, me tuvo que suceder

Aunque no lo quieran creer, le vino otra vez el mal...

Rufina se entró a rascar de la cabeza a los pies.

 

La noche sin acostarnos, nos encontró la mañana

Con la dichosa fulana, dale rascarse y rascarse,

Señor... hay que imaginarse, estar en el lugar mío

Después, el facultativo que la vino a revisar...

Le dio por diagnosticar... ¡Alergia por el marido!...

 

Letra : Ovidio Fernández

Música : Roberto Vázquez

 

 

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