DESCREÍDA

 

 

 

 Descreída y amargada
 Por las maldades del mundo,
 Has perdido la esperanza,
 Ya no tenés ilusión.
 Yo comprendo tu tragedia,
 Sé de tu dolor profundo,
 Que ha quebrado tus sueños
 Y secó tu corazón.
 
 Es tan cruel tu desengaño
 Que no crees ya más en nada,
 Que te lleve por camino
 De ternuras y de amor.
 Vives siempre prevenida
 Y te muestras desconfiada,
 Aún delante del que te hable
 De un cariño superior.
 
 Decís que sólo el dinero
 Es para vos el primero,
 Que es mentira lo demás.
 Que hoy no valen los ideales,
 Que hoy mandan los capitales
 Y triunfan los que son viles.
 Que hoy vive el oportunista,
 El práctico y el exigista
 Que no hablan de la razón,
 Y que no vale la pena
 Ser, hoy, una mujer buena,
 Sincera y de corazón.
 
 Yo bien sé que el desengaño
 Te ha dejado esa amargura,
 Como sé que hay en tu alma
 Aunque no querrás decir,
 Un rayito de esperanza
 Y raudales de ternura,
 Con no pocas ilusiones
 Y deseo de vivir.
 
 No es la gente la culpable
 Del fracaso de tu vida,
 No es el mundo responsable
 De que sufras por error.
 Es preciso que comprendas
 Que si tienes una herida...
 Esa herida no se cura
 Nada más que con amor.

 

Letra : Rubén Fernández de Olivera  (Seud.: Tabanillo)

Música : Terig Tucci

 

Grabado por Azucena Maizani con acompañamiento de orquesta.

 

 

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