TESTAMENTO DE ARRABAL

 

 

 

Para siempre yo te dejo, mi querido Buenos Aires,
Nunca más veré tus calles, cuna mía de arrabal,
Sé muy bien que debo de irme y que debo conformarme,
Pero antes de entregarme yo me quiero confesar.
Yo no tengo más fortuna que el cariño de mi madre,
Tres amigos de esos grandes, Tiscornia, Melli y José,
Y el recuerdo de esa noche, cuando al son del organito
Con aires de compadrito mi primer tango bailé.
 
Que me velen las estrellas
En un patio de arrabal,
Y mi novia, la bohemia
Se despida de mi anemia
Dejando un beso lunar.
Yo no quiero ni pretendo,
Un favor pido nomás,
Que los que sigan andando
Siempre lo quieran al tango
Que no lo olviden jamás.
 
La noche que yo me vaya, que sólo vengan a verme
Las humildes viejitas con sus batas de percal,
Los muchachos de Barracas, de San Telmo, de Pompeya,
Y las pibas fabriqueras, noviecitas de arrabal.
Que se apaguen los letreros y los focos luminosos,
Que acaricie a la cortada la luz débil de un farol,
Y en la marcha del cortejo, entre tangos y oraciones
Vayan cuatro bandoneones haciendo guardia de honor.
 

Letra : Raúl Hormaza  (Raúl Mario Hormaza)

Música : Oscar Castagniaro

 

Grabado por la orquesta de Osvaldo Pugliese con la voz de Jorge Vidal.

 

                              

                               AtrásMenú Principal