MARGARITA GAUTHIER

(1935)

 

 

Hoy te evoco emocionado, mi divina Margarita

Hoy te añoro en mis recuerdos ¡Oh, mi dulce inspiración!

Soy tu Armando el que te clama, mi sedosa muñequita

El que llora... el que reza, embargado de emoción.

El idilio que se ha roto me ha robado paz y calma

Y la muerte ha profanado la virtud de nuestro amor,

¡Para qué quiero la vida!... si mi alma destrozada

Sufre una angustia suprema... vive este cruento dolor.

 

Hoy de hinojos en la tumba donde descansa tu cuerpo

He brindado el homenaje que tu alma suspiró,

He llevado el ramillete de camelias ya marchitas

Que aquel día me ofreciste como emblema de tu amor.

Al ponerlas junto al lecho donde dormías tranquila

Una lágrima muy tierna de mis ojos descendió,

Y rezando por tu alma, mi divina Margarita

Un sollozo entrecortado, en mi pecho se anidó.

 

Nunca olvido aquella noche, que besándote en la boca

Una camelia muy frágil de tu pecho se cayó,

La tomaste tristemente... la besaste como loca

Y entre aquellos pobres pétalos, una mancha apareció.

¡Era sangre que vertías! ¡Oh, mi pobre Margarita!

Eran signos de agonía... eran huellas de tu mal,

Y te fuiste lentamente... ¡Vida mía!, ¡Muñequita!

¡Pues la Parca te llamaba con su sorna tan fatal!

 

Letra : Julio Jorge Nelson  (Isaac Rosofsky)

Música : Joaquín Mauricio Mora

 

Grabado por Alberto Gómez, quien lo estrenó. (21 – 02 – 1935)

Grabado por la orquesta de Horacio Salgán con la voz de Roberto Goyeneche.

Grabado por la orquesta de Miguel Caló con la voz de Raúl Berón. (1942)

 

                       

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