MAGDALENA

(vals)

 

 

Las alas del recuerdo

Ligeras se agitaron,

Mi mente despertaron

Y absorto me quedé;

Tu imagen, Magdalena

Cruzó por mi memoria,

Y entonces nuestra historia

Pasada, recordé.

 

Leí como en un libro

La dicha que tuvimos,

Lo mucho que sufrimos

Durante nuestro amor;

Te vi pálida y triste

Llorar amargamente,

Y vi sobre tu frente

Las brumas del dolor.

 

Pensé que la amargura

Tu alma torturaba,

Que ingrata laceraba

Tu pobre corazón;

Mas vi que una barrera

Entre los dos había,

Que no me permitía

Calmar a tu aflicción.

 

Cual niño los sollozos

Ahogaron mi garganta,

Y fue mi pena tanta

Que tuve que llorar;

El que de veras quiso

En vano lucharía,

Si pretendiera un día

Tus dichas olvidar.

 

Cruzaron por mi mente

Fugaces y ligeras,

Las horas placenteras

De nuestra juventud;

Agitóse mi alma

Transida por la pena,

¡Qué triste es, Magdalena

sufrir la ingratitud!

 

Tal vez por mi desgracia

Te fuiste de mi lado,

Sin ver que el desgraciado

Merece compasión;

Mas no pienses por eso

Que a solas te maldiga,

Te quiero como amiga

Con todo el corazón.

 

Si alguna vez tu suerte

Te arrastra hacia el abismo,

Yo siempre soy el mismo

Acuérdate de mí;

Siempre tendré energía

Para poder salvarte,

Y no he de mencionarte

Lo mucho que sufrí.

 

Yo ya no soy el joven

Que alegre sonreía,

Hoy siento el alma fría

Enfermo el corazón;

Yo ya no tengo dichas

¡Qué quieres, Magdalena!

En mí vive la pena

¡Ha muerto la ilusión!

 

Letra : Andrés Cepeda

Música : Carlos Gardel

 

                 

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