LLORANDO LA CARTA

 

 

 

Ni los meses ni los años, con sus locas fantasías

Ni el placer con sus encantos donde el alma adormecí,

Nada de eso ha conseguido que olvidara todavía

Del pasado, su recuerdo... tan amargo para mí...

Al amigo y al extraño fui mostrándole la hilacha,

Les lloré tanta miseria sin hacerles comprender

Que pedía por el hecho de quebrar la mala racha

Que a mi lado la desgracia te hizo un día conocer.

 

Cuántas noches en que mi alma melancólica y sombría

Recordaba tu pasado que era un canto de placer,

No podía conformarme de pensar que al otro día

No tendrías tan siquiera ni un bocao para comer,

Y con tal que no volvieras a vender tus dulces besos

Ni saberte manoseada por la inmunda bacanal

Para vos, que eras mi gloria, mendigaba algunos pesos,

Sin pensar que a cambio de eso... me ibas a pagar tan mal.

 

Pasó el tiempo y una noche, cuando el brillo de sus galas

Nuevamente la fortuna desplegó en tu corazón,

Fui a tu puerta, porque estaba muy enfermo y en las malas

Y esa puerta la cerraste ante mí sin compasión.

Quedé mudo... No podía creer que vos, la compañera,

Por quién tanto, en otro tiempo, hasta el nombre me empeñé,

Ni jugando llegarías, a mostrarte tan rastrera...

Y entre lágrimas de sangre, tu desprecio, perdoné.

 

Pero... como todo llega a su término en la vida,

Donde nada es duradero, ni la dicha ni el pesar,

Yo también al fin de cuentas, conseguí cerrar la herida

Que el puñal de la miseria, en mi pecho hizo sangrar.

Y de allí que si algún día, la desgracia pretendiera

Tironearte pa´ que caigas otra vez en el barrial,

No olvidés que en lo más hondo de mi vida amarga y fiera

Tendrás siempre un rinconcito, aunque te has portao tan mal.

 

Letra y música : Juan Bautista Fulginiti

 

Grabado por Agustín Magaldi con guitarras en sello Brunswick. (1929-32)

Grabado por la orquesta de Francini-Pontier con la voz de Julio Sosa.

 

 

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