LAS CUARENTA

(1937)

 

 

Con el pucho de la vida, apretao entre los labios

La mirada turbia y fría, un poco lerdo el andar,

Dobló la esquina del barrio, y curda ya de recuerdos

Como volcando un veneno, esto se le oyó acusar:

 

“Vieja calle de mi barrio, donde he dao el primer paso

Vuelvo a vos gastado el mazo en inútil barajar,

Con una llaga en el pecho, con mi sueño hecho pedazos

Que se rompió en un abrazo que me diera la verdad.

 

Aprendí todo lo malo

Aprendí todo lo bueno,

Sé del beso que se compra

Sé del beso que se da.

Del amigo que es amigo

Siempre y cuando le convenga,

Y sé que con mucha plata

Uno vale mucho más.

Aprendí que en esta vida

Hay que llorar si otros lloran,

Y si la murga se ríe

Uno se debe reír,

No pensar ni equivocado

¡Para qué!, Si igual se vive,

Y además corrés el riesgo

De que te bauticen, gil.

 

La vez que quise ser bueno, en la cara se me rieron

Cuando grité una injusticia, la fuerza me hizo callar,

La experiencia fue mi amante, el desengaño mi amigo

Toda carta tiene contra y toda contra se da.

 

Hoy no creo ni en mi mismo, todo es grupo, todo es falso

Y aquel, el que está más alto, es igual a los demás,

Por eso no has de extrañarte, si alguna noche, borracho

Me vieras pasar del brazo, con quien no debo pasar”.

 

 

Letra: Francisco Gorrindo  (Froilán Francisco Gorrindo)

Música: Roberto Grela  (Roberto León Grela)

 

Grabado por Azucena Maizani con orquesta. (1937)

Grabado por la orquesta de Francisco Canaro con la voz de Roberto Maida. (1937)

 

 

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