LA ÚLTIMA GRELA
(1969)
Del fondo de las cosas y
envuelta en una estola
De frío, con el gesto de
quien se ha muerto mucho,
Vendrá la última grela,
fatal, canyengue y sola
Taqueando entre la pampa tiniebla
de los puchos.
Con vino y pan del tango
tristísimo que Arolas
Callará junto al barro
cansado de su frente,
Le harán su misa rea los
fueyes y las violas,
Zapando a la sordina, tan
misteriosamente.
Despedirán su hastío, su
voz, su melodrama,
Las pálidas rubionas de un
cuento de Tuñón,
Y atrás de los portales sin
sueño, las madamas,
De trágicas melenas, dirán
su extremaunción.
Y un sordo carraspeo de
esplín y de macanas,
Tangueándole en el alma le
quemará la voz,
Y muda y de rodillas se venderá
sin ganas,
Sin vida y por dos pesos, a
la bondad de Dios.
Traerá el olvido puesto, y
allá en los trascartones,
Del alba el mal, de luto,
con cuatro besos pardos,
Le hará una cruz de risas y
un coro de ladrones
Muy viejos sus extrañas
novenas en lunfardo.
Qué sola irá la grela, tan
última y tan rara,
Sus grandes ojos grises
trampeados por la suerte,
Serán sobre el tapete raído
de su cara,
Los dos fúnebres ases
cargados de la muerte.
Letra :
Horacio Ferrer (Arturo Horacio Ferrer)
Música : Ástor
Piazzolla (Ástor Pantaleón Piazzolla)