LA
CIEGUITA
A pesar del mucho tiempo, desde entonces transcurrido
Aún mi pecho conmovido, se recuerda del dolor,
De aquel día en que paseaba, vi en un banco a la cieguita
Y a su lado a la viejita, que era su guía y su amor.
Y observe que la chiquita, de ojos grandes y vacíos,
Escuchaba el griterío de otras nenas al saltar,
Y la oí que amargamente, en un son que era de queja
Preguntábale a la vieja, ¿por qué yo no he de jugar?
Y a punto fijo, no sé
Si el dolor que sentí
Fue escuchando la voz de la nena,
O fue cuando miré
A su vieja advertí
Que lloraba en silencio su pena.
¡Ay, cieguita!...
Dije yo con gran pesar
Ven conmigo, pobrecita,
Le di un beso y la cieguita
Tuvo ya con quien jugar.
Y así fue que diariamente, al llegar con su viejita
Me buscaba la cieguita, con tantísimo interés,
¡Qué feliz era la pobre cuando junto a mí llegaba
y con sus mimos lograba que jugásemos los tres!
Pero un día, bien me acuerdo, no fue más que la viejita
Que me dijo: la cieguita está a punto de expirar...
Fui corriendo hasta su cama, la cieguita se moría
Y al morirse me decía: ¿con quién vas ahora a jugar?
Y a punto fijo, no sé
Si el dolor que sentí
Fue escuchando el adiós de la nena
O fue que cuando miré
A su vieja, advertí
Que lloraba en silencio su pena.
¡Ay, cieguita!...
Yo no te podré olvidar
Pues me acuerdo de mi hijita
Que también era cieguita
Y no podía jugar.
Letra y música : Ramuncho (Ramón Bertrán Reyna) y Kepler Lais (Patricio Muñoz Aceña)
Grabado por Carlos Gardel con guitarras.
(sello Odeón N° 51.613)
Grabado por Libertad Lamarque con
acompañamiento de la orquesta de Alfredo Malerba, (sello RCA Víctor N°
68-1313).
Grabado por la orquesta de Osvaldo Pugliese
con la voz de Jorge Vidal.