LA BIABA DE UN BESO

(1930)

 

 

El suburbio rante la vio florecer

Entre los piropos del garabitaje,

Y así, entre suspiros, la flor del reaje

Una tarde de esas se sintió mujer.

Un muchacho humilde y trabajador

Le volcó un chamuyo bajito y galante,

Y con el milagro de una consonante

Brotó una armoniosa milonga de amor.

 

La biaba de un beso

Les pintó el paisaje

De su porvenir

Bajo las tranquilas

Estrellas del barrio.

Se enhebró un rosario

Con cuentas de amor.

Tejiendo un idilio,

Forjando un romance

La tierna pareja

Un cielo soñó.

La biaba de un beso

Después de arrullarlos

Les dio su dolor.

 

Ni fue la ganzúa ni fue el palanquín

De un taura malevo que la pretendía,

Lo que abrió a la piba del que la quería

Sino fue un trabajo miserable y ruin.

Pero cuando talla fuerte el corazón

Inútil es toda la treta que se use,

La piedra si es fina brillando se luce

Y triunfa el cariño si encuentra ilusión.

 

Letra : Enrique Cadícamo y Félix Manuel Pelayo

Música : Pedro Mario Maffia

 

Cantado en el sainete “La baba del diablo”, de los autores de la letra, estrenado el 30 de enero de 1930.

 

 

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