EL ÚLTIMO ORGANITO

 

 

 

Las ruedas embarradas del último organito

Vendrán desde la tarde buscando el arrabal,

Con un caballo flaco y un rengo y un monito

Y un coro de muchachas vestidas de percal.

Con pasos apagados elegirá la esquina

Donde se mezclan luces de luna y almacén,

Para que bailen valses detrás de la hornacina

La pálida marquesa y el pálido marqués.

 

El último organito irá de puerta en puerta

Hasta encontrar la casa de la vecina muerta,

De la vecina aquella que se cansó de amar;

Y allí molerá tangos para que llore el ciego

El ciego inconsolable del verso de Carriego

Que fuma, fuma y fuma, sentado en el umbral.

 

Tendrá una caja blanca, el último organito

Y el asma del otoño sacudirá su son,

Y adornarán sus tablas cabezas de angelitos

Y el eco de su piano será como un adiós.

Saludarán su ausencia las novias encerradas

Abriendo las persianas detrás de su canción,

Y el último organito se perderá en la nada

Y el alma del suburbio se quedará sin voz.

 

Letra : Homero Manzi  (Homero Nicolás Manzione Prestera)

Música : Acho Manzi  (Homero Luis Manzione)

 

Grabado por la orquesta de Francisco Canaro con la voz de Alberto Arenas. (1949)

Grabado por la orquesta de Aníbal Troilo con la voz de Edmundo Rivero.

 

 

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