EL MOROCHO INMORTAL

        (vals)

 

 

Medellín fue la trágica pira

Donde Carlos Gardel sucumbió,

Por su muerte las almas suspiran

Con inmensa y profunda emoción...

En mis versos hoy quiero evocarlo

Al morocho de nuestro arrabal,

¡Nunca, nunca podrán olvidarlo!

¡Sigue siendo el cantor inmortal!

 

Ya van treinta y siete abriles

Que enmudeció su garganta,

Pero Gardel siempre canta

Con su voz tan celestial.

Vive en el alma del pueblo

Con su raudal de armonías,

¿Quién no recuerda ese día

de su destino fatal?...

 

Cuando veo su estampa en el lienzo

O si escucho en un disco su voz,

Me parece que todo es incierto

Que no ha muerto...

Que vive con Dios...!

 

Letra y música : Alberto Cosentino

 

                 

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