DOMANI

 

 

 

El farol de una cantina. La neblina del Riachuelo

Que ha tendido bajo el cielo como un pálido crespón,

Y en la mesa, donde pesa su tristeza sin consuelo

Don Giovanni está llorando con la voz del acordeón.

Su lejana cantilena se despena, se hace espina

Con la dura desventura que lastima sin matar,

Y repite que mañana volverá su ragazzina

Mariposa mentirosa remontada sobre el mar.

 

¡Domani!...

Volverá mañana

Lejana...

Pesadilla que pasó...

Y el pobre Don Giovanni

Se repite que domani

Volverá la niña buena...

Y en la copa que envenena

Suena siempre vana

- ¡Mañana! -

La mentira del alcohol.

 

Pero inútil... ya no queda ni el rincón de la esperanza

Solo puebla su tristeza la aspereza del pesar,

Y en la niebla de los años, y en la muerte que lo alcanza

Hay un canto como un llanto que regresa desde el mar.

Es la voz de los veleros que llevaron las neblinas

Son los viejos puertos muertos que están mucho más allá,

Y los ecos que lo aturden, el alcohol que lo asesina

Cuando grita que su pobre ragazzina volverá.

 

Letra : Cátulo Castillo  (Ovidio Cátulo González Castillo)

Música : Carlos Viván  (Miguel Rice Treacy)

 

Grabado por la orquesta de Carlos Di Sarli con la voz de Mario Pomar.

 

 

A “Letras”   A “Autor”    Menú Principal