DISCEPOLÍN

(1951)

 

 

Sobre el mármol helado, migas de medialuna,

Y una mujer absurda que come en un rincón...

Tu musa está sangrando y ella se desayuna...

El alba no perdona ni tiene corazón.

Al fin ¿Quién es culpable de la vida grotesca,

ni del alma manchada con sangre de carmín?

Mejor es que salgamos antes de que amanezca

Antes de que lloremos, viejo Discepolín.

 

Conozco de tu largo aburrimiento

Y comprendo lo que cuesta ser feliz,

Y al son de cada tango te presiento

Con tu talento enorme y tu nariz.

Con tu lágrima amarga y escondida

Con tu careta pálida de clown,

Y con esa sonrisa entristecida

Que florece en versos y en canción...

 

La gente se te arrima con su montón de penas

Y tú las acaricias, casi con un temblor,

Te duele como propia la cicatriz ajena:

Aquel no tuvo suerte y ésta no tuvo amor.

La pista se ha poblado al ruido de la orquesta

Se abrazan bajo el foco, muñecos de aserrín...

¿No ves que están bailando?... ¿No ves que están de fiesta?

Vamos, que todo duele, viejo Discepolín...

 

Letra : Homero Manzi  (Homero Nicolás Manzione Prestera)

Música : Aníbal Troilo  (Aníbal Carmelo Troilo)

 

Grabado por la orquesta de Aníbal Troilo con la voz de Raúl Berón. (sello TK, en 04 - 1951)

 

 

A “Letras   A “Autor    Menú Principal