ANOCHE A LAS DOS

(1926)

 

 

Por fin has logrado, mujer de la calle

Que un hombre decente se pierda por vos,

Que hiera en su carne con odio asesino

Quien un calabozo jamás conoció.

Mientras trabajaba de noche en la imprenta

Para que tuvieses el pan que te di,

Vos, hasta olvidando que tienes un hijo

Mi nombre y el tuyo manchabas así.

 

¡Gata! Con un arañazo

Pagas, mi amor inconsciente,

No merecés ni el balazo

Que un hombre decente

Te acaba de dar.

Y hoy, cuando el llanto te ahoga

No es que estés arrepentida,

Es al pensar que la herida

Tu cuerpo de loca

Te puede estropear.

 

Pero el precio de tu hazaña

Lo pagarás algún día.

 

Yo estaba tranquila, sentada en mi mesa

Hace unos instantes en ese café,

Y un hombre, de pronto, allí se me acerca

Afuera me llama y salgo tras él.

Sin mediar palabra, sacando un revólver

Un tiro en el brazo, cobarde me dio,

Y este caballero vio huir al canalla

Y en ayuda mía, valiente acudió.

 

¡Mientes! Yo soy quien la ha herido

¡Mientes! No quieras salvarme,

Sólo el culpable yo he sido

Y voy a entregarme, señor oficial.

¡Lloras! No borra tu llanto

Ni tu mentira indulgente,

Todo el dolor y el quebranto

Que a un hombre decente

Le has hecho pasar.

 

Letra : Roberto Lino Cayol

Música : Raúl de los Hoyos

 

Grabado por Carlos Gardel con guitarras. (sello Odeón N° 18.974) (17-10-1930)

Grabado por la orquesta de José Basso con la voz de Jorge Durán.

 

Cantado por Vicente R. Climent en el espectáculo “¡Viva la Revista!” estrenado en el teatro “Maipo” el 13 de julio de 1926.

 

                 

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