YA VERÁS (II)
Pura
alhaja, pura seda, te vi anoche a la salida
De
aquel baile adonde fueras a lucir tu juventud,
Derrochando
tu belleza, tu sonrisa y tu vida
En
los antros donde has visto claudicar a la virtud.
Me
acordé, entonces, de aquellos pobres viejos doloridos
Que
en un barrio suburbano lloran siempre tu traición,
Y
también de aquel ensueño, que por vos hube perdido
Cuando
el sello de tu infamia enlutó mi corazón.
Ya
verás... cuando la vida
Te
golpee sin compasión,
Cómo
se abren las heridas
Y
se muere la ilusión.
Que
no todo es alegría,
Que
hay tristeza y pesar,
Y
has de maldecir el día
Que
te fuiste... ¡Ya verás!
Mientras
tanto tus viejitos lloran solos todo el día
Y
yo siempre vago errante, sin consuelo y sin amor,
Vos
gozás, alegremente, la enervante melodía
De
algún tango cadencioso, compadrón y tentador.
Mas
no es nada, que la suerte te proteja eternamente,
Son
mis únicos deseos, ya que estás en ese tren.
Y
algún día aunque no quieras y, quizás, próximamente
En
la vida desahuciada, he de verte yo también.
Letra
: Ramiro Fernández
Música
: Juan Nikelson