LA ROSADA

 

 

 

En el centro de la City, donde timbean la guita,

El Cabildo te saluda y también la Catedral,

Mientras vos, enamorada, del poder que se marchita

Cobijás la frágil fama del sillón presidencial.

A pesar de los fracasos de todos tus locatarios,

A pesar de las facturas que quedaron sin pagar,

Qué político no sueña con llegar a mandatario

O vivir bajo tu sombra, monumento nacional.

 

Pobrecita... La Rosada, vos la culpa no tenés

De las cosas que nos pasan, de que todo esté al revés.

Cuántos nobles juramentos atronaron tu salón

Pero fueron puro cuento, lo que el viento se llevó...

En el medio de la escena, se acentúa tu rubor

Por sentir vergüenza ajena, al oír tanto clamor...

Para colmo de la broma y siguiendo la lección

En bandadas, las palomas, te salpican el balcón.

 

Si Colón desde su mármol, te da la espalda cabrero

Y la plaza patalea, por las cosas que andan mal,

Con rosada indiferencia le mostrás al mundo entero

Que te sobra con la pinta pa´ aguantar el vendaval.

Sin embargo cada día, asomada desde el este

Arrullada por el río, balconeando la ciudad,

Te engrupís con la esperanza de que acabe al fin, la peste...

Y nos traiga un aire fresco, algo de felicidad.

 

Letra : Eladia Blázquez

Música : Enrique Plácido Bugatti

 

Grabado por Eladia Blkázquez con el acompañamiento de la orquesta de Atilio Stampone.

(del álbum “Mercado”, sello Polygram, 1992)

 

 

 

La Rosada: se le conoce así a la sede del Gobierno Argentino.

 

 

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