LA RENGUITA

 

 

 

Bien de mañana

Cuando yo salgo,

Todos los días

A trabajar,

Veo en la ventana

De una casita,

A una carita

Angelical.

Tiene en sus ojos

Que son muy negros,

Como un misterio

Sin descifrar,

Y su sonrisa

Que es seductora,

Dice de penas

Y adversidad.

 

¡Pobre nenita!

Habrá sufrido,

Ya un desengaño

Cruel de amor.

Y a todas horas

Espera ansiosa,

Al hombre ingrato

Que la olvidó.

O es que a su almita

Pura y sencilla,

Como a su cuerpo

No llegó el sol,

De una esperanza,

De una alegría,

De una promesa,

De una ilusión.

 

En vez ahora

Cuando yo salgo,

Por las mañanas

A trabajar,

Veo la ventana

De la casita,

Sin la carita

Angelical.

Y aquellos ojos

Que eran tan negros,

Como un misterio

Sin descifrar,

Y a su sonrisa

Tan seductora,

Nunca por nada

Puedo olvidar.

 

Pobre nenita

Ya sé su historia,

Sé por qué ha muerto

Su corazón,

Era renguita

Y nunca el mundo,

Como renguita

La conoció.

Porque tan sólo

Vio su carita,

En que la pena

Hizo dolor,

Amando a solas

Como en silencio,

Al mundo mismo

Que la mató.

 

Letra : Ginés Miralles

Música : Carlos Percuoco

 

 

(colaboración enviada (letra) desde la ROU, por el amigo CésarElEmperador. 04-2018)

 

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