LA MU7JER DEL PISO MIL

 

 

 

Eras tan honda,

Que más hondo no podría ser

El secreto de nuestra ausencia.

Tu juventud

Bruñía espejos,

Donde mirar

La vida entera.

Eras tan linda,

Que más linda no sabría

Ser Buenos Aires con septiembre en flor.

 

Tu piso mil con una sola ventanita

Al que trepé con mi cansancio hasta tu cielo,

Y te gocé como se goza la poesía

Con los sentidos, los cinco al vuelo.

 

Después la calle fue achicando nuestra altura

Donde borracho de arco iris te adoraba,

Cuando robada y misteriosa tu alma oscura

Naciendo el alba, se tiró del piso mil.

 

Eras tan rara,

Que más rara no quisiera

Ser una sombra del tul en celo.

Era tu piel

Rumor de fuego azulador,

Dolor del aire.

Fuiste tan mía,

Que más mío no pudiera

Ser el asombro de olvidarte.

 

Letra : Horacio Ferrer  (Horacio Arturo Ferrer)

Música : Antonio Rodríguez Villar

 

 

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