QUE NUNCA ME FALTE   (II)

 

 

 

Cuántas veces he querido poner fin a mi tragedia,

Cuántas veces he sentido, tentaciones de matar,

Apartarme de esta vida que es tan sólo una comedia

Donde soy un personaje destinado a fracasar.

Muchas veces afiebrado, en mis horas de amargura

Tantié el arma, busqué el pecho, pa´ curarme de una vez,

Pero el roce de una mano, cariñosa y bienhechora

Vino a detener mi brazo y a acariciarme después.

 

Que nunca me falte tu tierna caricia

Mi vida precisa sentir su calor,

Que nunca me falte la luz de tus ojos

Que aclaran mis noches de cruento dolor...

Que nunca me falte tu voz de consuelo

¡Oh, madre querida!... ¡Tú alivias mi mal!

Porque, te lo juro, si llega ese día

No habrá quién detenga mi fiero puñal.

 

Noble cabecita blanca como pedazo de luna

Que iluminas mis tinieblas y apaciguas mi rencor,

No sabés cómo te quiero, vos sos toda mi fortuna

Y mis horas son felices bajo el manto de tu amor.

De tu vida, madre mía, otras dos están pendientes

Porque el día que te pierda a esa ingrata buscaré,

Y el dolor que te ha causado, tantas lágrimas hirientes

Con la cuenta de su infamia, sin piedad me cobraré.

 

Letra : Héctor Marcó  (Héctor Domingo Marcolongo)

Música : Héctor Morales  (Héctor Urbano Díaz)

 

Grabado por Oscar Alonso con acompañamiento de guitarras. (sello Odeón, 07-06-1937)

Grabado por la orquesta de Osvaldo Pugliese con la voz de Alberto Morán. (sello Odeón, 06-12-1951)

 

 

Presumiblemente esta es la letra original que escribió Marcó y que fuera grabada antes y después del período de censura (1943-1949)

y la que grabaron Tanturi y Láurenz con la letra modificada (I), fueron dentro de ese período.

 

 

(colaboración enviada (grabación Alonso) por el amigo Vicente Luis Cuñado. 09-2014)

 

 

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