LOS VIEJOS BARES

 

 

 

Amo el silencio que a veces los cubre,

Y es como una queja, la madera añeja

De aquellos baluartes.

Y amo el esfuerzo, tenaz del olvido,

Que deja su huella sobre las botellas

En viejos estantes.

 

Amo ese tango que como al descuido,

Perfuma y enciende la humedad de ayeres

Que acaricia el aire.

Y amo los puchos que mueren de a poco,

Y son como espectros de un tiempo sin tiempo

Que anida en los naipes.

 

Y un cacho de pena, siento que me invade

Al ver que el progreso se lleva esos bares,

Y soy como un pibe que no llega a grande

Y queda indefenso sin esos lugares.

 

Amo al poeta que rastrea rimas,

Ginebreando musas y al pie de una excusa

Inventa verdades.

Y amo el eterno sinfín de razones,

Que esgrimen ser presas y en alguna mesa

Se hace debate.

 

Amo la trama que teje un “cortado”,

Desgranando historias de pequeñas glorias

Y pecados grandes.

Y amo ese vino, el del vaso antiguo,

Que algún solitario, apura en horarios

Al caer la tarde.

 

Y hoy que ya no puedo ser el habitante

Gris y cotidiano de los viejos bares,

Recluyo cansancios que en mis soledades

Pues de mí se burla, otro Buenos Aires.

 

Letra : Luis “Pichín” Bustince  (Luis Mario Bustince)

Música : Carlos Bergés  (Carlos Rubén Bergés)

 

Grabado por el Octeto de Pascual Mamone con la voz de Reynaldo Martín.

 

 

(letra obtenida de la grabación)

(colaboración enviada (grabación) por el amigo Eduardo Arolas. 11-2014)

 

 

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