JAULA DE ORO   (II)

 

 

 

Ojos hondos de misterio, soñadores,

Ojos negros insinuantes

Del placer de amor.

Ojos llenos de ternuras,

Promisores de dulzuras infinitas

Que soñé sin par.

Luz piadosa de ilusiones,

Que enciende los corazones

Y los impulsa a soñar.

Por esa gloria hechicera,

Canta un alma prisionera

En las redes del amor.

 

Fue una tarde al declinar,

Cuando enciende el amor

Sus altares de luz y de pasión.

Que me vencieron tus ojos, alma y corazón

En un instante ideal de comprensión.

Y esa tarde al palpitar

En mi mundo interior,

La caricia augural de la ilusión,

Ansias tuve de echarme a cantar

Y al quererlo me puse a llorar.

 

Ojos hondos de mi amor,

Bellos ojos de pasión

A cuya luz escalé mi edén.

Fuego azul de mis visiones,

Libro fiel de bendiciones

Manantial de una infinita sugestión.

Yo deshojo de emoción

Ante su ala pasional,

La divina flor ideal

Que arraiga en el corazón.

 

Letra : Manuel R. Menéndez

Música : Juan B. Belfiore

 

 

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