JACOBO EN EL QUILOMBO

(Ij bin Jacobo)

(tango judío)

 

(Dice Jacobo)

¡Oy!, qué mal momento

Pa´ andar sin vento.

 

Me pueden llamar Jacobo

Tzebrojene sentimental,

Tengo nishguit en el pecho

Soy shleimazl del amor.

 

Me vine desde Dubrovnik

Llegué solo y en pelotas,

Ahora soy kventenik

A todos les vendo en cuotas.

 

Quilombo es diferente

Acá yo soy el cliente,

No se compra de fiado

Hay que pagar de contado.

 

¡Oy!, qué mal momento

Pa´ andar sin vento.

 

Maine sheine meidele

Te pido haceme discointo,

Juro no es ningún cointo

Apenas tengo parnuse.

 

Trato de no respirar

Para no tener que gastar,

Solo quiero juntar plata

Para comprar esta lata.

 

(De la mina del tugurio)

Mi Jacobo tan querido

Vos sí que sos flor de vivo,

No me pidas una soga

A llorar en sinagoga.

 

Sin esta lata no hay tujes

Tampoco engraso mis bujes,

Acaso estás del tomate

Nadie quiere ya tu shmate.

 

(Otra vez llora Jacobo)

Oi que méideles de burdel

No son Sara ni Raquel,

Son chicas para garchar

Pero siempre hay que pagar.

 

¡Oy!, qué mal momento

Pa´ andar sin vento.

 

Letra y música : Arthur Rubinstein  (presunto)

 

 

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Tango reo, pero sorprendentemente reo, es el que cuenta las andanzas de Jacobo en el prostíbulo.

Reo no sólo por la temática, sino también por su vocabulario.

 

Es una rareza con todas las letras este tango, que cuenta una historia de malevaje pero protagonizado

por el paisano Jacobo... en un quilombo porteño. Para desmenuzar y deleitarse con cada uno de los versos.

 

Pero hay más rarezas. En contrapartida al reaje de este tema, puede presumirse que la autoría es, nada menos,

que de Arturo Rubinstein el gran pianista clásico nacido en Polonia. El dato lo arrimó a "Tomás Buenos Aires",

y se lo agradecemos, Ricardo Ostuni, un prestigioso escritor, letrista y estudioso del tango.

 

Cuenta Ostuni que: hay una película hablada en francés por Rubinstein titulada “Por Amor a la Vida”,

donde el pianista cuenta personalmente su vida en la que toca un par de tangos

y dice que cuando escucha un tango se emociona hasta las lágrimas.

Toca en el filme una parte de un tango y pregunta si ese tema no es digno de una sonata de Beethoven.

 

Por otra parte se sabe que Rubinstein - agrega Ostuni - fue el creador de un nuevo tango sinfónico

que según Horacio Salgán y Ástor Piazzolla entre otros, revolucionó el género". Casi nada.

 

Finalmente, la pieza se presenta como "tango klezmer" que, entiende Ostuni, es una forma de baile de los judíos azkenazis

- bisnietos de Noé por su significado -. Agregamos que éstos son los judíos que se asentaron en Europa central y oriental

- principalmente en Alemania, Polonia, Francia, Ucrania, y Rusia - a comienzos del siglo X. Desarrollaron una cultura distinta a los medioorientales

y son los creadores del yídish, combinación de dialectos germanos con los eslavos y hebreos.

Dicen los que dicen saber, que los askenazíes alcanzan al 80% del total de los judíos del mundo.

 

Bueno vamos al tango reo, bien malevo, protagonizado por Jacobo.

 

Qué tal Jacobito. Tan porteño él. Habrá otros. A ellos los convocamos a que nos envíen la traducción

de los términos en yídish, para ilustración de todos. Los esperamos.

 

Tango y nota de Horacio Pagano.