SOLO (II)
A bordo de tu alma viajó la
inocencia
Hasta que un buen día
dijiste: "Me voy".
El mundo inclemente te
mostró su cara
Y en ella vos viste tanto
desamor.
Te fuiste gastando sin fe
ni esperanza
Y la mano amiga también se
cerró,
Te dejaron solo y fue la
tristeza
La que hizo pedazos a tu
corazón.
En tu pluma de poeta
Siempre hubo un ruego a
Dios.
Como era de esperarse...
Él no atendió a tu dolor.
Te quedaste con los brazos,
Y el abrazo no se dio,
Ya después, nada importaba
Ya después... no habría
después.
Amaste y no vieron aquellos
que amabas
Pero igual amaste: tu amor
fue verdad.
A cambio te hirieron con
traición y engaños:
Así sucumbiste ante tanto
horror.
Tu genio no pudo cambiar a
este mundo
Y este mundo, hermano, no fue
para vos.
Te fuiste encerrando, te
fuiste alejando...
Quién sabe si entonces lo
encontraste a Dios.
Dedicado a
Enrique Santos Discépolo.
Letra : Juan Carlos Martínez
Música : ---