LORO VIEJO

 

 

 

 

Joven, alegre y coqueta

Por su belleza angelical,

Fue codiciada por los tauras más temidos

Y fue el sol de oro, que brilló en el arrabal.

Supo reinar en el tango

Y entre placeres se disipó,

Pero su juventud se marchitó al final

Y hoy sola y sin virtud, oye al pasar:

 

¡Loro!

Le grita burlonamente la patota sin piedad.

¡Loro!

Cuando pasa tristemente con su propia soledad.

¡Loro!

Le repiten y le dicen, que los haga divertir,

Y ella, que añora la muerte, triste maldice su suerte

Que la condena a vivir.

 

Cuentan que un mozo del barrio

Hombre sufrido, trabajador,

Enamorado, le ofreció su amor un día

Pero ella, altiva, su cariño le negó.

No hay bien que dure cien años

Su orgullo ciego la castigó,

Y en su amargura cruel, solloza sin cesar

Y mientras piensa en él, oye al pasar:

 

Letra y música : Adolfo Rafael Avilés

 

Grabado por Roberto Maida con el acompañamiento de la orquesta de Alberto Castellanos. (sello Columbia, 1930)

 

 

(colaboración enviada (letra y grabación) por el amigo Amado Lafuente. 09-2011)

 

 

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