El tango, señores, nació en
Buenos Aires
Por todo el suburbio de mi
gran ciudad,
Surgió como danza de bravos
varones
En los amplios patios del
viejo arrabal.
Quizá por humilde, tal vez
por su rango
Porque fue que el pueblo, nuestra
sociedad,
Lo tildó de guapo, compadre
y malevo
Y fue perseguido su ritmo
sensual.
Mas todo fue inútil porque
su cadencia
De la vieja flauta pasó al
bandoneón,
Dejó la guitarra, se metió
en el piano
Y entre los violines
pareció acariciar.
Y así, poco a poco, se
llegó hasta el centro
Se vistió de smoking pero
él no cambió,
Y este mismo tango triunfó
en los salones
Y hasta el mundo entero lo
reconoció.
Sus notas sentidas llegaban
al alma
Y Pascual Contursi - quien
lo comprendió -,
Le engarzó unos versos, los
cantó Carlitos
Y qué más decirles lo que
sucedió.
Porque desde entonces no
sólo fue danza
El tango, señores, también
fue canción,
Canción que mi pueblo cantó
en melodías
Nos habla de amores, dolor
o traición.
Y es esa la historia del tango
al que quiero
Por eso a la orquesta le
pido el favor,
Que no me lo mezcle con la
sinfonía
Ni lo haga rapsodia,
conserven su honor.
Y a sus poetas les digo:
¡Cuidado!
No se olviden nunca que el
tango es varón,
Y a quien lo interprete con
voz de academia
Ruego que lo cante con el
corazón.
Letra : Alberto Coral
(Carmelo Marsana)
Música : Normando Lázzara
Grabado por Roberto Quiroga con el
acompañamiento de la orquesta de Alberto Di Maggio. (sello RCA, 16-01-1947)
(colaboración enviada (letra y música)
por el amigo Amado Lafuente. 09-2011)