QUE PARE EL BAILE
En el patio del convento se
festeja a vino tinto
La vuelta del chueco Pintos,
que de la “Tierra” volvió,
Las comadres forman rueda y
los guapos, muy atentos
Escuchan los argumentos del
que la vuelta pegó.
La moza que había jurado serle
fiel hasta el regreso
Fue a remojar con un beso toda
su antigua pasión,
El chueco volvía más viejo,
su melena era ceniza
Y una mueca, por sonrisa, le
había dejao la prisión.
Mientras el fueye, ladeaba un
tango
El chueco Pintos, junto a
su moza,
Sobre sus manos color de
rosa
Ponía la muestra de su
querer.
Mordiendo celos, con rabia
fiera
Gritó un malevo: “Que pare
el baile,
yo soy Juan Nieves, le dijo
al chueco,
soy el amante de esa mujer”.
Se armó el revuelo y la
gente abrió cancha a los rivales
Que sacando los puñales se jugaban
por amor,
Hasta que al rato, un
vecino, volvió trayendo un sargento
Y vio el cuchillo sangriento,
que el chueco hundió con rencor.
Y sin un acuse mudo, miró
con desprecio a aquella
Mientras dejaba una huella,
una lágrima en su tez,
Luego, tirando el cuchillo,
le dijo al que lo esperaba
“Prenda, sargento, la taba,
ha echao mala otra vez”.
La tarde huía por los
confines
Y el patio triste, se
ensombrecía,
Cual si quisiera, la luz
del día
Esa tragedia, pronto
esfumar.
Y el pobre chueco, con sus
angustias
Desde la puerta le dijo al
irse:
“Me han derrotado tus
realidades
tarde o temprano, la has de
pagar”.
Letra : Enrique
Cadícamo (Domingo Enrique Cadícamo)
Música : Enrique
Maciel (Enrique Maciel Villegas)
Grabado
por Ignacio Corsini con acompañamiento de guitarras. (sello Odeón, 1926)
(letra
obtenida de la grabación)
(colaboración
enviada por el amigo Eduardo Arolas. 01-2009)
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