CUENTO CRIOLLO

 

 

 

Con traje dominguero se vistió el arrabal

La aurora le dio un beso al sol primaveral,

Los últimos acordes de un tango milongón

Tocó su retirada, en aquella reunión.

Alegres, las parejas, cansadas de bailar

Dejaron en silencio, de pronto, aquel lugar,

Y sólo quedó un hombre, borracho en el salón

De voz aguardentosa y de mirar tristón.

 

“Bebamos camarada, me dijo, un trago más

Y escúcheme un momento, lo que le voy a hablar:

Yo he venido desde lejos a buscar

A la mujer que un día me juró,

Que su amor sería mío, al retornar

Pero supe que por otro, me olvidó.

La he buscado como loco y la encontré

Entre el fango y la miseria, sin amor,

Y al mirarla, sin hablarle, adiviné

La tragedia de mi honor.

 

Vengarme duramente, yo tuve la intención

Al verla tan ingrata, matando mi ilusión,

Pero la quiero tanto que eso no puede ser

Que me faltó coraje cuando lo quise hacer.

Si usted comprende amigo, lo que es un metejón

Sabrá que hasta el más fiero, ablanda el corazón,

Por más que uno la odie y no la quiera ver

Siempre perdona un hombre, si es una mujer.”

 

Letra : Salvador Granata

Música : Orlando Romanelli  (Orlando Romeo Romanelli)

 

Grabado por Ignacio Corsini con acompañamiento de guitarras. (sello Odeón, 10-05-1930)

 

 

(letra obtenida de la grabación)

(colaboración enviada por el amigo Amado Lafuente. 10-2008)

 

 

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