TUYO SOY
(1954)
No es tan sólo, el cielo de
tus ojos,
Ni el mirar de tus pupilas
Que me embriagan de
emoción.
Es el fuego ardiente de tus
labios, corazón,
Que tiemblan al besarme
Cuando me dan tu amor.
Dios bendijo un día, mi
destino,
Al ponerte en mi camino
Y ofrecerme tu pasión.
Por eso nuestras almas van
unidas,
Y serás por siempre mía
Dueña de mi corazón.
Tuyo soy...
Desde aquel momento
hermoso,
Que al embrujo de tus ojos
Palpitó mi corazón.
Tuyo soy...
Desde el instante sincero,
Que al confesarte: ¡Te quiero!
Hizo nido nuestro amor.
Tuyo soy...
Porque así lo quiso el
cielo,
Y tu amor es mi desvelo
Y mi esperanza de vivir.
Tuyo soy...
Pues nací para quererte,
Para amarte hasta la muerte
Para amarte hasta morir.
Letra y
música : Miguel Ángel Otero
(colaboración
enviada por el amigo Carlos Otero)